A nadie le gusta fracasar, pero si hemos cosechado fracasos como estudiantes debemos aprender de nuestra propia experiencia.



Ya sabemos lo que hay que hacer para fracasar, por tanto, basta de autoengañarnos, tenemos que probar otras vías.





Aprender de mi fracaso:
  • No planifico bien mi tiempo.
  • Pierdo soberanamente el tiempo en mil cosas que no me divierten, ni me aportan realmente nada útil o ni tan siquiera placentero.
  • Dejo para el final mis obligaciones: deberes, estudiar, preparar los exámenes. Al final estudio tarde, mal y nunca.
  • No me concentro bien en las clases, mi mente se dispersa en mil cosas.
  • Mis metas son aprobar por la mínima, con lo que muchas veces suspendo.
  • Me siento que no uso bien mi libertad. Me siento incómodo e irresponsable. Cada vez tengo más conciencia de mis fracasos y de los disgustos que proporcionan a mi familia y a mí mismo.
  • Al no usar bien mi libertad acaban obligándome y castigándome.
Tengo claro lo que hay que hacer para fracasar.



Mejorar, triunfar, prepararme para un futuro



Hasta ahora, mi libertad se ha convertido en holgazanería e irresponsabilidad. Hay que probar otras vías... ¡Basta ya de fracaso!
  • Tengo que cambiar mis hábitos y mi actitud. Debo ser dueño de mi situación. Debo mandar en mi mismo.
  • Nadie me debe obligar a estudiar o castigar. Yo y solo yo debo tener capacidad para hacer las cosas bien.
  • Tengo que convencerme de que hay buenas razones para ser un buen estudiante.